¿Se contradice y no consigues demostrarlo?
Escribe la prueba
Apunta la fecha y sus palabras, y estarás segura de ti. No lo convencerás.
La soga aprieta
El lunes dice blanco, con argumentos sólidos y estructurados, en un tono tranquilo y seguro. Le crees a pies juntillas. El martes dice negro, y sostiene con todo el aplomo que siempre ha pensado negro. El miércoles dice gris. El jueves, verde. Y el viernes te pones roja de rabia. Así que buscas la explicación por tu lado. Él habla cinco idiomas con fluidez, y tú traduces el inglés como una vaca francesa. Seguro que es un malentendido.
Extracto del capítulo 25 — Consejo en contra
Trampa
En lugar de cuestionar lo que él ha dicho, dudas de tu propia memoria. Empiezas tus frases con «a lo mejor lo he entendido mal», y él te deja creerlo.
— «Prefiero ser libre a tener razón».
Deja de intentar convencerlo. Ya no necesitas tener razón. No pelees más en su arena. No sirve de nada. No es la tuya.
¿Te estás volviendo loca?
No, estás perfectamente cuerda. Lo has entendido bien: ha dicho una cosa y la contraria. Pero lo que te hace dudar es que las palabras se las lleva el viento. Así que mejor escribirlo.
¿Cómo apuntar lo que dice?
2 columnas, y nada más. Apunta con la neutralidad meticulosa de una secretaria judicial suiza.
- La fecha. Día y hora.
- Sus palabras. Palabra por palabra si puedes. Ni tu resumen, ni tu interpretación, ni comentarios, ni emociones. Registras, no juzgas.
Al cabo de dos semanas, lo relees, y compruebas que sobre el mismo tema, dice una cosa y la contraria. Ya no tienes nada que demostrarle a nadie: lo sabes.
¿Tienes que enseñarle tus notas?
Entiende que no busca la verdad: busca tener razón. Así que no intentes demostrarle que se contradice, no lo conseguirás. No es a él a quien hay que convencer, eres tú quien necesita tranquilizarse.
Así que no vuelvas a caer en la trampa de querer convencerlo. No saques tus notas en plena discusión. Esta prueba no es un arma para que la vuelva contra ti. Esta prueba te sirve para tomar tu decisión sin dejarte influir, para creer lo que has apuntado, no lo que él te dice.
¿Por qué te duele tanto que se contradiga?
Dice una cosa y la contraria, siempre que le convenga. No es verdad, pero le viene bien.
Tú buscas la coherencia, y crees que él también. Error. Ahí es donde te tiene pillada.
Si te crees lo que te dice, palabra por palabra, sus contradicciones te suben y te bajan como un ascensor emocional. Estás feliz, luego triste, luego furiosa. Y eso es lo que te agota.
Para recordar
Una prueba escrita vale más que mil palabras.
Apunta, para ti, lo que dice, con la fecha. Y comprueba que de verdad ha dicho una cosa y la contraria: tienes la prueba negro sobre blanco.
Ahora que lo has entendido bien, toma tu decisión, y avanza. No discutas más, no dudes más de ti.
«Veredicto: absuelta. Y no admito recurso».
Ficha práctica 04 — Escribe la prueba
«Mi pluma es mi NO».
Novela La hamaca y los colibríes, de Karine Baridon.
Ficha 03 — La tercera vez, no contestes más
Mirar a los colibríes