Serie · basada en la novela

La hamaca y los colibríes

Temporada 1  ·  47 episodios

Una mujer conoce a un vikingo. Aprende a decir que no, y le harán falta cuarenta y siete episodios, un burnout, un mapa del Gran Norte y mucho humor para conseguirlo. Comedia: cada episodio se sostiene solo y hace avanzar la historia.

ComediaFormato corto47 × 26 minKarine Baridon
Ahora te toca a ti. Cada episodio es un capítulo de la novela. Elige uno, fílmalo, interprétalo, móntalo: tu versión se une a la galería, con tu nombre. Las ilustraciones se irán añadiendo a la izquierda de cada episodio.
Episodio1

El Vikingo merodea por la garriga…

El punto de partida del libro. Se cruza con el Vikingo dos veces de lejos en la misma semana, y luego descubre que ha consultado su perfil profesional. La rabia le sube de golpe, y con ella la revelación: va a escribir. Todo se vuelve material para reír. Después el capítulo salta 3 años más tarde, al plató de «¡El domingo es Show!», donde viene a presentar el libro con el Vikingo a su lado, en carne y tinta.

Episodio2

Mi galería de joyas imperfectas

Se apunta a una web de citas y redacta su anuncio. Sigue el autorretrato en forma de ficha de producto: modelo raro, edición limitada, carrocería original, y el inventario burlón de todo lo que falla. Luego, lo no negociable (alergia al control y a los consejos no pedidos) y la conclusión: operación conozcámonos.

Episodio3

Código Rosa

El primer encuentro. Sale de dar un masaje a un hombre al final de su vida, corre a su cita con retraso, despeinada, oliendo a aceite de masaje. Él la espera delante de la playa con una cesta de mimbre, un mantel de cuadros y champán. Retrato del Vikingo: un gigante de dos metros venido de un país muy llano, rizos de ángel y botas de cocodrilo. Ella cae rendida en 10 minutos.

Episodio4

El retrovisor del destino

Pareja desde hace 2 días, primer viaje. La autocaravana avanza a paso de tortuga por una calle estrecha; un coche roza el retrovisor. El otro conductor sale gritando que le han roto el suyo. El Vikingo explota en holandés y luego en inglés, hace bajar a Coraline y le ordena traducir. Ella traduce suavizando, para apagar el incendio. El tipo se asusta y sale huyendo.

Episodio5

¡Hold on!

Una o dos semanas después del encuentro, él llega con un catamarán de regatas en kit. Lo montan delante de la rampa de botadura. Cuando toca empujar el barco, le grita «HOLD ON!», una palabra que ella no ha oído en su vida. Corre de un casco a otro mientras él vocifera instrucciones; la proa gira cuando ella sujeta la popa, y al revés. Acaba convirtiendo la maniobra en un tango.

Episodio6

Desfase horario

Toda la familia aterriza en el plató de televisión: el padre, la madre, la hermana y el Vikingo. Se habla de la llamada diaria, del humor pied-noir recibido en herencia, de la boda de los padres después de las bodas de diamante. Luego el padre y el Vikingo se enganchan, la hermana resume la relación en una frase (se juntaron esperando cambiarse el uno al otro) y la madre pone los puntos sobre las íes.

Episodio7

Ring, mis padres

Sus padres la llaman varias veces al día. Cuando no contesta, mandan a su hermana. Tiene 56 años y contesta igualmente. Luego entiende de dónde viene su miedo: pieds-noirs, lo perdieron todo de golpe. Ella mantiene el vínculo. Suelta la culpa.

Episodio8

El viaje al Bas-Valhalla

Tres semanas después del encuentro, se van de road trip hacia el Soumerland, con el catamarán en el remolque, hasta su pueblo de Haldorholm. Ella se ve como una exploradora de principios de siglo y busca elfos por la ventanilla mientras él comenta el paisaje y le cuenta su vida: el divorcio, la relación siguiente, la cocina rota en pleno invierno y la cadera partida sobre una placa de hielo. Llegan al pie de las dunas, a una reserva de aves migratorias.

Episodio9

¡Overstag!

2 días después de llegar, van a navegar al lago Submersheim, al club de vela más antiguo del país. Mientras él monta su catamarán al milímetro, ella se maravilla ante los veleros clásicos de caoba y latón que los vikingos cuidan como a antepasados vivos. Luego, la navegación: el barco sobre un solo casco, y él gritando «OVERSTAG!» cada 3 minutos para cambiar de bordo. Por la noche, la manivela del remolque se parte en seco.

Episodio10

El Vikingo en Juego de tronos

Por la noche, después del día en el agua, le cuenta su familia, y ella comprende que acaba de aterrizar en una guerra de sucesión. El padre que lo decide todo y se queda con los éxitos, la madre a la que intentó ayudar a escapar cuando tenía 6 años, la exmujer a la que considera incapaz de decidir, la hija con la que lo hacía todo y que ya no le habla, el hijo con el que el silencio es total desde una pelea.

Episodio11

El Vikingo y la etiqueta

El retrato a través de los objetos. Su drak-car blanco sin una sola pegatina, al que ella apoda «la Ventisca». Su ropa sin marca pero de alta gama, a medida, antiarrugas. Sus botas de cocodrilo. Luego su cobertizo de trescientos metros cuadrados, lleno por lotes de todo lo que existe, sin etiquetas, con dos perros de un metro para vigilar el stock: material para aguantar un asedio de un año en autonomía.

Episodio12

Salvajada Nacional del Caos Francés

Vuelve de viaje y coge el tren en Francia. Ve un piloto rojo y un freno bloqueado, intenta avisar sin hablar el idioma, y solo consigue un encogimiento de hombros. El tren sale, se para en plena vía, sin aviso ni explicación. Nadie reacciona a su alrededor. Le salen los reflejos de antiguo socorrista, busca una salida, y entra en pánico él solo en medio de un vagón indiferente.

Episodio13

Saga La Montaña

Coraline trabaja la temporada en una estación de esquí. El Vikingo llega tras ocho horas de carretera y espera un recibimiento real; se encuentra con un recepcionista con prisas. Bebe, refunfuña, la policía viene a desalojar su autocaravana, y echa a Coraline a la calle tres veces. En la cena de Nochevieja que da su jefe, le plantea un ultimátum delante de los clientes: él o el jefe. Ella lo sigue para evitar el escándalo. Una semana más tarde, el jefe la despide.

Episodio14

Roxanne y Police

El invierno en la montaña. La policía viene a desalojar el drak-car aparcado en un terreno privado, con el cable de la luz cortándole el paso a una excavadora. Él se lo toma como una expulsión de su reino. Ella vuelve del trabajo agotada, bajo la nieve, y la reciben con un «¡a dar el parte!». Desde la intervención, él ha grabado a la gendarme, ha fotografiado su matrícula y ha buscado cómo hacer que la suspendan. Vuelve el mecanismo de intimidación del cap. 4.

Episodio15

Antena XXL

3 días después. Vuelve del trabajo intentando no resbalar en la carretera helada, levanta la vista y lo encuentra encaramado en el techo del drak-car soldando: medio MacGyver, medio crío de 8 años en un cuerpo de gigante. Está construyendo una antena. El diálogo en contrapicado ocupa todo el capítulo.

Episodio16

¿Consenso y consentimiento?

La noche de Nochevieja en la montaña. Él elige el restaurante haciéndole creer que ha elegido ella, pone su mesa en medio del paso, y su perro estorba en el pasillo. Ahí es donde ella escribe sus cinco reglas, y aprende a recuperar su espacio en 2 minutos.

Episodio17

Love autocaravana

Escala en la Presqu'île du Sel. Él quiere vivir en un camión frigorífico en medio de un bosque del Norte. A ella le falta el aire solo de pensarlo, y empieza la guerra de desgaste.

Episodio18

La guerra fría

El capítulo del NO. Se niega a reunirse con él en el Bas-Valhalla, y esa palabra de dos letras desencadena meses de asedio: monólogos de voz de tres horas y media al día, súplicas, culpabilización, enfados, y luego silencios. Se le va todo el invierno.

Episodio19

Monolargo

Seis meses de invierno al teléfono. El Vikingo habla. Habla en la mesa, en la cama, en la ducha, y se escucha hablar. Coraline deja el auricular, prepara la comida, come, friega los platos: él sigue hablando. Cuando por fin abre la boca, él ronca. Al día siguiente no se acuerda de nada. Ella acaba entendiendo que el monólogo le sirve para no acostarse sobrio, y que su propia paciencia le sirve a ella para no soltarlo.

Episodio20

Rumbo al Nord Ultima

Él le propone unas vacaciones: 4x4, remolque casero, auroras boreales y, a la vuelta, una casa de troncos en el bosque. Ella empieza describiendo su Sur (la península, las Islas de Oro, las salinas, la dolce vita) y luego despliega todo el viaje por adelantado, etapa por etapa, negociando cada kilómetro.

Episodio21

Nevera sobre ruedas

El capítulo de los sueños de infancia. Ella le pregunta por su sueño de crío: una cabaña en los árboles; de adolescente: un barco; de adulto: un camión frigorífico de treinta y ocho toneladas. Sigue todo lo que piensa hacer con él, mientras ella sueña con un polo de hielo con los pies en el agua turquesa. Dos sueños uno al lado del otro, sin nada en común.

Episodio22

Rikiki el gusanito y el botoncillo

Dice que es cariñoso y fiel. Ella mira adónde va de verdad su fidelidad: a la cerveza. Pone sus límites, y se va.

Episodio23

Jazz lado oscuro

Bebe solo en un bar clandestino. El jazz dice lo que él calla: un padre tiránico, la guerra, el miedo a perder el equilibrio. Ella le escribe una carta que no echará al correo.

Episodio24

La picadora de billetes y yo

Coraline pica las ideas preconcebidas para que pase la luz. Cuenta el correo administrativo que le vuelve a pedir 2 años de justificantes cada tres meses, las dos horas de espera al teléfono, la ventanilla que promete volver a llamarla y nunca lo hace. Acaba entendiendo que está hablando con un bug. Y ve el mismo guion en otra parte: escucha el monólogo del Vikingo con la misma buena voluntad educada, aguantándose los bostezos.

Episodio25

Consejo en contra

El lunes dice blanco. El martes siempre ha pensado negro. Ella empieza a apuntarlo todo, con fecha. El juicio se celebra igualmente: culpable de ser ella misma. Se declara culpable y se va.

Episodio26

Entrevista de trabajo

El sketch de la entrevista de trabajo. La reclutadora le pregunta por sus mayores cualidades, suena el teléfono: es su madre. La reclutadora le dice que conteste. Su madre toma el relevo y alaba a la hija que ha criado. La contratan igualmente.

Episodio27

De maniobras

Llegada al camping: hay que aparcar el drak-car. Él al volante, ella fuera para guiarlo. Pasa al modo urgencia y da órdenes (corta el árbol, rompe el muro, recorta la valla) y ella ejecuta firme como un soldado. Mientras tanto, varias voces comentan en su cabeza: los signos de su carta astral, Bourvil y De Funès, un general de ’Allo ’Allo!, Sid de Ice Age. El camión pasa. Ella levanta el pulgar, orgullosísima, encajada entre el muro y el parachoques.

Episodio28

Modo aleatorio activado

Ha alquilado su piso para pasar el verano con él. Él llega con una autocaravana de doce metros. En una semana cambia cuatro veces de opinión: una caravana, un velero, una autocaravana anfibia. Al final de la semana, por su parte no se ha movido nada. Por la de ella, todo.

Episodio29

El Vikingo desembarca entre los veganos

Primero, el decorado del nuevo trabajo: una presidenta que se aferra al poder 10 años después de jubilarse, una plataforma que montar sola en dos meses de verano sin presupuesto, sin interlocutores y con un programa que se cuelga, mientras todo el mundo está de vacaciones. Luego, la escena: invitada a la fiesta de despedida de la persona a la que sustituye, rodeada de colegas que representan oficialmente la salud pública, ve llegar al Vikingo con el cigarrillo en la boca y una cerveza en…

Episodio30

Love in drak-car

Coraline ha alquilado su piso a veraneantes y vive en la autocaravana del Vikingo, en un camping, durante su primera temporada como asalariada. Karaoke de campistas hasta las dos de la madrugada, despertador a las cinco, prohibido usar la ducha y el váter de la autocaravana para ahorrar agua.

Episodio31

Ça y Blancanieves

Retrato de la jefa, apodada «Ça». Preside, habla en nombre del gran «Nosotros» y nunca en el suyo propio, clasifica el mundo en sumisos y rebeldes. Sus subordinados trabajan en el sótano mientras ella se recorre todos los cócteles. Llega Coraline: autónoma desde hace 25 años, mantiene su actividad en paralelo a su puesto. Para «Ça», es alta traición. Blancanieves está condenada antes de poner un pie en la arena.

Episodio32

El Vikingo se da a la fuga

Una cena de verano. Coraline acaba de traductora entre dos vikingos que hablan en estéreo y un amigo mediterráneo que no para de hablar. El Vikingo la interrumpe sin parar, le exige que traduzca más rápido, y luego desaparece sin avisar con su coche. Ella lo alcanza: él la acusa de ocultarle cosas. Ella explota, y él conduce una hora a lo largo del mar esperando a que se le pase.

Episodio33

Reunión en la cumbre

A puerta cerrada, tres responsables: la jefecilla, el subjefecillo y la sub-subjefecilla. Deciden sacrificar a una empleada para proteger sus puestos, cargándole faltas que no son suyas. La jefecilla se va al cóctel del alcalde; los otros dos organizan la ejecución y se divierten con ello. El lector asiste al complot antes que la víctima.

Episodio34

Cayó un meteorito

Viernes: el parte meteorológico anuncia la catástrofe y el cielo está azul. Coraline recibe una carta lacrada durante su pausa; la tormenta estalla en el momento en que reconoce el sello. Lunes, el consejo disciplinario: los tres que la han convocado son también sus jueces, la registran antes de entrar, lleva 3 días sin dormir. Entra sin conocer las reglas del juego y hace de chivo expiatorio hasta el final.

Episodio35

Demasiado suave para la ventisca

Él hace que la echen del trabajo, y luego baja a instalarse en Hyères. Altercado en el aparcamiento nada más llegar. Se va a enfurruñarse todo el invierno a un aparcamiento lleno de arena de la península, luego vuelve a Holanda y la llama durante horas para que se reúna con él. Ella se niega y busca trabajo.

Episodio36

¡Out! Quemada

Un puesto nuevo, una misión imposible de sacar adelante sola durante el verano, una presidenta que reina y doce que pasan. Aguanta seis meses, avisa de los problemas, acaba en consejo disciplinario como chivo expiatorio. El médico le da la baja en el acto; delante de él, ya no recuerda su dirección. La psicóloga le pone nombre: burnout.

Episodio37

Suave como una pluma

La primera consulta con la psicóloga, justo después del burnout. Llega porque la ha mandado el médico de al lado, sin saber ella misma por qué ha llegado a ese punto. La psicóloga la recibe con toda la suavidad, y empieza el diálogo.

Episodio38

Ducha escocesa con centrifugado

La semana mala: una amonestación en el trabajo, y el Vikingo que suelta amarras y se va del país. Sale a llorar bajo la lluvia porque es más discreto para cantar desafinando, llama a su hermana para preguntarle su propia dirección, y se mete en la ducha vestida. El agua corre mucho rato. Al cabo de un momento asoma la lucidez: le han dado palos a la misma persona porque era más fácil.

Episodio39

Protección reforzada

Segunda consulta, cuarenta y ocho horas después. Llega vacía (las palabras se le escapan, ya no recuerda su dirección) pero con una evidencia: no los dejará ganar. Su familia hace piña a su alrededor, cada uno con su frase: la madre y su patada en el fondo de la piscina, el padre y su cortina que correr.

Episodio40

El Rey Sol

Él es un sol. Magnífico por fuera, lava fundida por dentro. Ella quiere salvarlo, y se quema. Un sol no se cuestiona: es el único de su especie. Ella acaba en una tumbona, a distancia, con gafas de sol.

Episodio41

Apagar la sirena

Coraline está tumbada en la arena a la puesta de sol, vacía, sin reservas. La tierra absorbe lo que pesa demasiado. Suena el teléfono, contesta por reflejo. Él habla deprisa, suelta, reclama, acusa. Las palabras le resbalan como una lluvia lejana. Lo oye todo, lo entiende todo, y ya no recibe nada. Un no silencioso se instala solo, sin rabia y sin culpa.

Episodio42

Mis héroes cotidianos

El retrato de sus padres como héroes cómicos. Su madre, que no le teme a nada, negocia con los gendarmes y encuentra un aparato dental perdido en una pista de esquí. Su padre, que llega a la oficina de traje con la cara raspada porque ha hecho de El hombre de la Atlántida para sus hijas. Las siestas interrumpidas por una casa entera redecorada. Una infancia en la que se reía todos los días y la casa era un teatro.

Episodio43

Riiing mis miedos

Decide convertir sus miedos en un sketch en lugar de en una pesadilla, y los despliega uno a uno, hasta el final. Su boda a los sesenta años, sus padres que llaman justo en el momento del sí. El despegue del avión, el timbre que no consigue apagar. El hospital. Y hasta su propio entierro, donde el teléfono suena dentro del ataúd.

Episodio44

El sentido de la vida

Ha retomado su actividad y lanza un pódcast sobre el sentido de la vida. En pleno directo, su madre llama para contarle que su padre se ha comprado por internet unos zapatos de plástico sin probárselos. Ella cuelga, se disculpa con los participantes y responde a la pregunta del día: sí, la vida tiene un sentido, el sentido del humor. Nos adaptamos para sobrevivir: eso se llama evolución. Sigue una entrevista sobre por qué reír es vital.

Episodio45

Caso de conciencia

El dilema, en voz alta. Si publica, teme lo que eso le hará al Vikingo: una revelación pública podría debilitar a un hombre que esconde lo que lleva dentro, y servir de pretexto a quienes quisieran desacreditarlo. Se niega a callarse una vez más, pero también se niega a provocar un desastre. Así que encuentra la solución: cambiar todos los nombres, todos los lugares, y usar un seudónimo. Cada uno conserva su libre albedrío.

Episodio46

Ahora os toca

Diálogo con el Vikingo sobre por qué ella quiere cambiar. Cuenta que, a fuerza de escribir, poner sus límites ha empezado a desbordarse en su vida, hasta el «no» rotundo a su panadera. Luego nombra las dos trampas: la ilusión de controlarlo todo, que encierra la escritura y le quita vida, y la espontaneidad con marco, que funciona. Conocer su texto, sus necesidades y sus límites, e inventar el resto sobre la marcha.

Episodio47

La hamaca y los colibríes

La escena final. Un concierto de jazz-rock en un pontón flotante. Ella baila con un hombre tranquilo, y el Vikingo aparece en su barco. No hay reconciliación: ella ha recuperado la narración, y el final le pertenece.

Sinopsis sacadas de la novela La hamaca y los colibríes, de Karine Baridon.
Puedes filmar, interpretar o adaptar el episodio que quieras: es por aquí.